Rundu. Hemos llegado tras un viaje no muy pesado por una carretera de recta infiniiiita,
dejando atrás el mayor meteorito encontrado en el mundo hasta ahora, el de Hoba, cerca de
Grootfontein. No he conseguido que nos desviaramos a ver un baobab enorme, ya me resarciré.
Desde que salimos de Windhoek, ya con nuestro propio coche, no hemos encontrado dónde
conectarnos para escribir aqui. "No power, maybe tomorrow", fue la respuesta en Twylfontein.
Después hemos tenido mejores moradas en Okakueju, Halali...
Hemos pasado algún día sin ducharnos y prácticamente sin comer en maratonianas jornadas en busca de animales, y ha merecido la pena: Hemos visto elefantes del desierto, avestruces, cebras, monos, ñus, chacales que nos querían robar la cena, rinocerontes blancos y negros, antílopes de
cara negra, los preciosos oryx, las omnipresentes gacelas Thomson, un montón de pájaros,
ardillas, suricatos, mangostas, zorrillos de orejas de murciélago. Y jirafas, majestuoso animal.
Impresiona lo magnífica y frágil que resulta la presencia de este impresionantemente tímido
prodigio de la naturaleza. Una preciosidad.
Los paisajeses son impresionantes a ratos y muy cambiantes en mínimas distancias. Las luces del
atardecer son alucinantes, consiguen que parezcan otros los lugares en los que estabas hace un
momento.
Hemos sido capaces de localizar un árbol preferido de un leopardo, incluso con los restos de una
de sus comidas colgando. Ver el propio animal habría sido una suerte impresionante, como lo ha
sido cruzarnos con una leona y su cachorro, tenerlos a tan solo unos metros, y ver cómo recoge
en sus fauces al pequeño cuando éste está cansado.
En el parque de Etosha nos han fallado los elefantes y el propio león macho. Y no será por no
haberlo intentado, hemos recorrido tooodas las charcas, no hemos parado. Eso sí, cervezas, y
carreras a por ellas a la parte de atrás del coche entre toda la fauna, no han faltado.
Por lo demás, vamos haciendo bastante el español, saliendo los últimos y dando guerra por todos
los lados. Es irremediable. No sé cuantas veces le he dicho al Viti que no nos teníamos que
haber traído a los niños al viaje, ¡qué guerra dan! Y ya hemos tenido nuestras primeras
víctimas, mis botas, que literalmente se han desintegrado bajo mis piés.
Esto es África, ahora sí, y todavía nos queda lo mejor y lo peor, zonas mucho menos turísticas y
donde probablemente dependeremos más de nosotros mismos, el reino de los mosquitos, muchas más reservas, el desierto, los ríos, las cataratas... un sin fin de cosas.
Esperamos poder contaros dentro de poco. Así que hasta luegoooo.
dejando atrás el mayor meteorito encontrado en el mundo hasta ahora, el de Hoba, cerca de
Grootfontein. No he conseguido que nos desviaramos a ver un baobab enorme, ya me resarciré.
Desde que salimos de Windhoek, ya con nuestro propio coche, no hemos encontrado dónde
conectarnos para escribir aqui. "No power, maybe tomorrow", fue la respuesta en Twylfontein.
Después hemos tenido mejores moradas en Okakueju, Halali...
Hemos pasado algún día sin ducharnos y prácticamente sin comer en maratonianas jornadas en busca de animales, y ha merecido la pena: Hemos visto elefantes del desierto, avestruces, cebras, monos, ñus, chacales que nos querían robar la cena, rinocerontes blancos y negros, antílopes de
cara negra, los preciosos oryx, las omnipresentes gacelas Thomson, un montón de pájaros,
ardillas, suricatos, mangostas, zorrillos de orejas de murciélago. Y jirafas, majestuoso animal.
Impresiona lo magnífica y frágil que resulta la presencia de este impresionantemente tímido
prodigio de la naturaleza. Una preciosidad.
Los paisajeses son impresionantes a ratos y muy cambiantes en mínimas distancias. Las luces del
atardecer son alucinantes, consiguen que parezcan otros los lugares en los que estabas hace un
momento.
Hemos sido capaces de localizar un árbol preferido de un leopardo, incluso con los restos de una
de sus comidas colgando. Ver el propio animal habría sido una suerte impresionante, como lo ha
sido cruzarnos con una leona y su cachorro, tenerlos a tan solo unos metros, y ver cómo recoge
en sus fauces al pequeño cuando éste está cansado.
En el parque de Etosha nos han fallado los elefantes y el propio león macho. Y no será por no
haberlo intentado, hemos recorrido tooodas las charcas, no hemos parado. Eso sí, cervezas, y
carreras a por ellas a la parte de atrás del coche entre toda la fauna, no han faltado.
Por lo demás, vamos haciendo bastante el español, saliendo los últimos y dando guerra por todos
los lados. Es irremediable. No sé cuantas veces le he dicho al Viti que no nos teníamos que
haber traído a los niños al viaje, ¡qué guerra dan! Y ya hemos tenido nuestras primeras
víctimas, mis botas, que literalmente se han desintegrado bajo mis piés.
Esto es África, ahora sí, y todavía nos queda lo mejor y lo peor, zonas mucho menos turísticas y
donde probablemente dependeremos más de nosotros mismos, el reino de los mosquitos, muchas más reservas, el desierto, los ríos, las cataratas... un sin fin de cosas.
Esperamos poder contaros dentro de poco. Así que hasta luegoooo.
El señor Flix.

